TRIUNFADORES EN EL CONCURSO LITERARIO 2007
PRIMER PREMIO EN POESÍA
(VER RESULTADOS DE CONCURSO LITERARIO DE NARRACIÓN)

 


JESÚS ÁLVAREZ PEDRAZA
 

Jesús nació en Calimete, Matanzas, Cuba, en 1952. Actualmente reside en Miami, Florida. Ha obtenido premios nacionales e internacionales por su poesía. Las décimas que publicamos a continuación fueron premiadas con el primer lugar en el XVI Concurso de Poesía del Instituto del Cultura Peruana, 2007.
 



 


                               DÉCIMAS EN FUGA II
                              
                                          XI 
                               Yo soy el árbol que vengo
                               con mordiscos en la piel,
                               fui dios de la altura, aquel 
                               que heridas del aire tengo.
                               La noche con su realengo
                               me despeinó las pestañas,
                               pasaron voces extrañas 
                               cuando el mundo por un salto
                               vio caer sobre el asfalto 
                               los huesos de mis montañas.
 
 
                                          XII
                                Cuando pases por el ojo 
                                de aquella cáscara verde 
                                tal vez de mi se recuerde 
                                tu boca de cielo rojo.
                                Abraza en este despojo 
                                la inquietud del vendaval,
                                y borra el beso de sal
                                mujer de niebla y de cobre, 
                                y estampa un sello en el sobre 
                                que la vida es un cristal.
 
 

                                          XIII
                                  Abuela me columpiaba 
                                  de una nube a la otra nube 
                                  y por la infancia me sube
                                  al tiempo que tanto amaba.
                                  Abuela que derramaba 
                                  palomas en el portal,
                                  fue mi diosa terrenal,
                                  y se me fugó despacio 
                                  al portal de otro palacio
                                  con su corona imperial.
 
 
                                          XIV
                                 Hoy cumplo cincuenta y cinco 
                                 con un sueño junto al otro,
                                 y aunque no soy aquel potro 
                                 que daba el enorme brinco
                                 de la vida yo me afinco 
                                 igual que en mis veinte años,
                                 y corro por los peldaños 
                                 de los días infantiles 
                                 para que caigan abriles 
                                 con soles de otros tamaños.
                                   
 
                                          XV
                                En las piedras nos amamos
                                sobre tanta poesía 
                                que tiembla el duende del día 
                                cada vez que recordamos.
                                En las piedras que plantamos 
                                están los sueños de ayer,
                                como herida de alfiler 
                                se adentran en mis rehenes 
                                ahora que pasa en los trenes
                                volando el amanecer.
 
 
                                          XVI
                               Y pasó un pájaro triste 
                                con el dolor en las alas 
                                porque faltaron escalas
                                que a la cuna le pusiste.
                               !Qué invisible te volviste
                                naufragando entre la gente!
                                Eres del cielo la fuente 
                                cayendo sobre la vida 
                                como una lluvia encendida 
                                sin alas sobre mi frente.
                                          XVII
                               Son ellas que ahora vuelven 
                               adentro de las gaviotas 
                               entre madrugadas rotas 
                               cuando los días me envuelven.
                               Son ellas que me revuelven 
                               los sonidos que se fueron,
                               mis tristezas que nacieron 
                               y que aún me duelen tanto
                               que voy a inventar un canto 
                               para decir que murieron.
 
 
                                         XVIII
                               En una nube se fuga
                               queriendo borrar mi nombre 
                               como si yo fuera un hombre 
                               que llegó sobre otra arruga.
                               Yo jamás tuve maruga,
                               ahora mi cansado lecho 
                               es un cascabel deshecho 
                               que quiere atrapar en vano 
                               la tempestad de su mano
                               para que me llueva el pecho. 
Pintor Georg Heinrich Crola, Dresden, Alemania, 1804-1879.

I.C.P. (c) 2008 - Miami, Fl. USA - Telf: (305) 387-1741 / Web: www.letrasyartes.com/icp